07 octubre 2009

Fueron por dengue y se quedaron por inseguridad



Fueron al barrio toba a generar conciencia contra el dengue y les reclamaron una comisaría, y no justamente para encerrar al aedes aegypti, el mosquito transmisor de la temida enfermedad que se multiplica con la llegada del calor. Eso fue lo que les ocurrió a los agentes municipales que el martes 6 de octubre, en el marco del segundo Día D de lucha contra la enfermedad organizado por la Municipalidad, cuando llegaron a la escuela toba Nº 1.333 Nueva Esperanza, en la zona sudoeste de Rosario, a hacer campaña por la descacharrización.

Más que por los mosquitos, los vecinos se mostraron preocupados por otra plaga:
“Los ratones que nos van a comer”, contaron los vecinos. La visita de las autoridades municipales les vino “como anillo al dedo”. Es que como consecuencia de la seguidilla de hechos de robos y destrozos ocurridos en la escuela, los habitantes de la zona se mostraron preocupados. “Además de prevenir el dengue queremos seguridad, y por eso pedimos una comisaría”, manifestaron, y contaron que desde el lunes los alumnos están sin clases por decisión de los propios padres de la comunidad toba.

El primer martes de cada mes se realiza la campaña de prevención contra el dengue en los distintos barrios de la ciudad.

Desde septiembre la Secretaría de Salud de la Municipalidad recorre los barrios para concientizar a los vecinos en la toma de medidas de uso cotidiano para evitar que el mosquito transmisor del dengue, el aedes aegypti, ponga sus huevos y se reproduzca, generando así una nueva pandemia en la ciudad.

Las autoridades y colaboradores explican cómo descacharrar los hogares, al igual que la importancia de vaciar todo aquel elemento que pueda concentrar agua donde el mosquito se pueda instalar.

La escuela Nueva Esperanza fue la elegida para este tipo de encuentro y los vecinos aprovecharon las visitas oficiales para presentarles otra realidad del barrio: la inseguridad.

La escuela está situada en Garzón al 4300 y pertenece a la comunidad toba. Allí, cerca de unos 500 alumnos acuden a la escuela y al comedor. Incluso muchos de los chicos anotados sólo van al comedor, dejando de lado los estudios.

“En el barrio hay muchos robos, cada vez esta zona es más insegura y los vecinos están cansados de que los delincuentes entren, destrocen y roben las cosas de la escuela”, comentó una nota publicada en El Ciudadano.

Marisa Colere, vicedirectora del turno mañana señaló que desde hace un par de meses se han roto las instalaciones eléctricas de la escuela en cinco oportunidades.

Asimismo, comentó que la gota que colmó el vaso fue lo sucedido el fin de semana: “El viernes arreglaron nuevamente las instalaciones y cuando el lunes llegamos a la escuela encontramos todo destrozado; entonces los padres decidieron suspender el dictado de clases hasta tener una respuesta”.

Por su parte, Javier Cabrera, uno de los trabajadores de la escuela y miembro de la comunidad toba, declaró que cada vez es menos seguro andar por el barrio. “Acá está viniendo gente de muchas zonas de la ciudad, no sólo de nuestra comunidad y se están generando muchos hechos de inseguridad. Necesitamos con urgencia una comisaría. No sólo para tener seguridad nosotros mismos, sino para brindarles confianza a quienes se acercan al barrio, por ejemplo, una ambulancia”, describió.

Cabrera señaló que cada vez se sienten más aislados, dado que en varias oportunidades las ambulancias no han querido ingresar a la zona por temor a ser asaltados. “Ni hablar de los taxis; hace rato no entran”, lamentó.

En tanto, en el marco de la visita oficial a la zona, los vecinos también pidieron mayor limpieza en el barrio y actualización en el zanjeo. “Nos vino bien que nos hayan visitado, por eso aprovechamos para pedirles las cosas que necesitamos. Porque por más que el mosquito del dengue se reproduzca en agua limpia, si tenemos el barrio hecho un desastre nos van a comer los ratones y quién sabe que otros bichos”, concluyó Cabrera.

Publicado en el diario El Ciudadano, en la edición del 7 de octubre de 2009.

28 septiembre 2009

Periodista de la comunidad toba fue baleado en el pecho y se salvó de milagro

Bernardo Saravia, un reconcido trabajador de prensa de la comunidad Toba de Rosario recibió un diparo en el pecho al quedar en medio de un tiroteo cuando volvía a su casa desde FM Aire Libre, en donde produce y conduce un programa. Se salvó de milagro.

"Sentí el golpe y después ardor. Caí de la bicicleta y me dije: «Si me quedo acá me van a robar». Lo único en lo que pensaba era en que no me robaran la cámara". Bernardo Saravia tiene 39 años y sonríe con todos los músculos de la cara cuando dice que "ganó la lotería", cuenta la crónica publicada en la edición de este sábado del diario La Capital. Bernardo es un reconocido trabajador de prensa de la comunidad Qom local, que fotografía, filma y entrevista para medios alternativos, y tiene su propio programa radial en la radio cooperativa FM Aire Libre.
El jueves 24 de setiembre cuando volvía de trabajar, quedó en medio de un tiroteo en Rouillón y Seguí. Un balazo de calibre chico le dio en el esternón. Con ese impacto, Bernardo pedaleó ocho cuadras hasta su casa. Luego fue asistido por un móvil policial y trasladado en ambulancia al Heca. Cuatro horas después le dieron de alta, cuenta el periodista de La Capital, Leo Graciarena.

Y sigue la crónica: Para el diccionario de la Real Academia Española una de las acepciones del término "milagro" es la de "algo que ha ocurrido cuando parecía imposible que ocurriese". O "que no ha ocurrido cuando todo hacía creer que iba a suceder". Lo que le tocó vivir el jueves por la noche a Bernardo Saravia, integrante de la comunidad toba, fue algo muy cercano a esa definición.

Este hombre nacido en la localidad chaqueña de Roque Sáenz Peña emigró en 1990 a Rosario buscando trabajo. Primero estuvo afincado en el barrio toba lindero a Empalme Graneros y desde 1996 reside en zona sudoeste con su familia.

El jueves a la noche regresaba a su casa del pasaje 1837, conocido en barrio toba como Naala, al 6200, cuando se vio envuelto en tiroteo en el que no tenía nada que ver. Poco antes de las 20.30 salió de la FM Aire Libre, ubicada en Virosaro y Teniente Agnetta en su bicicleta. Llevaba una mochila cargada con una cámara fotográfica, un grabador, una agenda, celular y varios ejemplares del mensuario de la comunidad indígena.

"Volvía para mi casa en la bici por calle Rouillón. Unos 40 metros antes de llegar al semáforo de bulevar Seguí vi que un auto venía marchando hacia atrás, como tambaleándose, y un hombre que le venía disparando a pie", recordó el periodista. "Primero pensé en que no me atropellara, después sentí un golpe en el pecho y ardor", indicó.

El impacto hizo que el fotoperiodista chaqueño cayera de la bicicleta. "Lo primero que pensé fue en que no me robaran la cámara de fotos. Había mucha gente en el lugar, pero cuando empezaron los tiros se produjo el desbande. Me toqué el pecho. Me ajusté bien la mochila, agarré la bici y empecé a pedalear hacia mi casa", relató. Herido de bala, Saravia recorrió más de ocho cuadras en bicicleta hasta llegar a su humilde vivienda. "Lo único que pensaba era en llegar", rememoró.

Entró a su casa a las 20.40. A partir de ese momento hubo una serie de cuestiones ligadas con el azar que favorecieron la suerte de Bernardo. "Llegó un patrullero de la comisaría 19ª y cuando vieron dónde me habían herido me subieron al auto y me llevaron al Heca", relató. Pero cuando el móvil policial estaba en inmediaciones de Rouillón y Biedma, dieron por casualidad con una ambulancia del Sies que estaba estacionada.
Entonces lo subieron a la ambulancia y siguieron con rumbo al Clemente Alvarez. "Cuando llegué los médicos me hicieron exámenes, me pusieron suero y después me dijeron que me había ganado la lotería", recordó. La bala, de calibre chico, le impactó en un hueso y no afectó ningún órgano vital.
El hecho fue denunciado en la seccional 19ª, situada a dos cuadras del lugar de la balacera, donde no quedó documentado el tiroteo que motivó la herida sufrida por Saravia.
Referente de los medios de la colectividad aborigen

Bernardo Saravia es una referente como comunicador de la colectividad indígena. Integra la producción del programa cultural originario "La señal de la paloma", que va los miércoles de 17 a 18 por FM Aire Libre (96.3). Un programa sobre historias de desarraigo y resistencia de las comunidades indígenas que habitan Rosario. Es corresponsal de la Red de Comunicación Indígena y forma parte de la producción del Boletín de Pueblos Originarios que edita el colectivo Indymedia Rosario. También es operador de radio. "Aire Libre fue mi escuela y mi universidad", reflexionó.

(Fuente: La Capital)

05 febrero 2009

La comunidad Toba de La Plata

Rogelio Canciano es uno de los referentes de la comunidad Toba de La Plata y también un dirigente en contacto permamente con las comunidades de Rosario. A continuación se reproduce un reportaje publicado en el portal Del Origen.



Con el 16 oeste se llega al barrio Islas Malvinas, un rato después de pasar el Estadio Unico, en La Plata. La comunidad toba ocupa unas dos manzanas del barrio. En una mañana agradable de verano Rogelio Canciano, principal referente de ella y alli desde 1991 recibe a Del Origen para hablar de su infancia en su Pampa del Indio natal, su adolescencia en Resistencia y su llegada hace unos 40 años a Buenos Aires, de como se afinco luego de mucho trabajo en La Plata y como junto con el y tras el vinieron mucho hermanos qom a vivir al barrio. Ah, y tambien habla de los politicos


Una inundacion para la primer mudanza

Yo soy de Pampa del Indio, hay otros hermanos de General San Martin, Resistencia, Saenz Peña. Cada uno vino como pudo en busca de una mejor calidad de vida. Cuando yo vivia en Pampa del Indio en su momento vino una inundacion muy grande en el ´66 mas o menos que llego hasta la parte mas alta, murieron todos los animales, no se podía sembrar, lo que hoy llamamos pequeños agriculotores, porque en la comunidad eran agricultores, sembraban de todo un poco. Luego de esto no se pudieron recuperar, y no hubo una ayuda del gobierno, entonces la gente abandonaba sus lugares. Mi viejo vino a Resistencia y yo me quede ahi hasta los 18, 20 años, y como no habia mejoria, porque uno no conoce la vida en una ciudad, tenia que ser explotado por la gente que si conocia. Teníamos muchos problemas en la parte de educación, la gente no tenía estudio, la mayoria incluyendome no fuimos a la escuela. Uno busca changuitas en la ciudad, y lo mas rapido para aprender era la construccion, algun oficio, electricidad, plomeria, era lo mas rapido para que llegue algun ingreso, y la educación siempre estuvo limitada para quien no tiene recursos, a veces entonces llega a segundo, a quinto grado y abandona porque tiene que trabajar. En el campo las familias tienen muchos componentes, lo minimo ocho hijos, por ahi la ignorancia al venir a la ciudad y no tener esa educacion, ahi recien se ve la responsabilidad y necesidad que uno tiene, y para empezar a estudiar es un proceso bastante largo. El trabajo de la construccion no deja tiempo, es muy ingrato, no se puede ir a estudiar porque se llega muy cansado. Por eso la gran mayoria apostó a que sus hijos estudien. La mayoria de la gente de las comunidades decian ya en esas epocas que algun dia los hijos van a ir a un mundo que no conocen y para eso tienen que estar preparados.

La gran ciudad

Yo vine de Resistencia a Buenos Aires. Le dije a mi padre estoy aca trabajando casi 18 horas por dia y no llego a pagar lo minimo, no llego a los gastos del mes, no habia progreso, entonces me vine a la gran ciudad, porque alla en Resistencia salia un diario, no me acuerdo cual, una vez por mes. Yo era un poquito pregunton de las cosas, me hice amigo de unos correntinos que no eran de la comunidad y me hablaban de la gran ciudad. Me iba tambien cada dia expresando un poco mejor en el español para que el otro pudiera entenderme. El español lo aprendi andando con amigos. Yo decia que feo que es no saber leer, la pucha digo, que sera de mi vida, cuando me podre especializar en un oficio, tenia que saber sumar, restar, leer, escribir, todo, se me hacia imposible pero le daba para adelante a como de el trabajo. Bueno, en el diario se leia del sistema de trabajo, un decir ponele que alla en Resistencia se ganaba diez pesos por dia en Buenos Aires eran sesenta, era mucha la diferencia. eso me animó, vine con un formoseño y un correntino. Vendimos unos animales y vinimos. Con lo puesto, ellos tambien, porque eran criollos, pero está el criollo pobre y el indio que es el mas pobre entre los pobres. Llegamos a Plaza Once. Año 68.Era verdad lo que me decian, que en Buenos Aires, la noche era como de dia, habia muchas luces, la gente iba y venia, parecia que no dormia, que dormia una parte durante el dia y a la noche se iban a trabajar, todos. la gente se atropellaba caminando en la calle. Uno querer saludar al otro, al projimo, ni cinco de pelota le daban. En el Chaco por mas que no se conozca la persona, entran te atienden y se ofrece lo que hay, tomar mate, esas cosas. El sistema de vida era muy diferente. Miraba los edificios, tan altos, y me preguntaba a quien será que se le habrá ocurrido meter todas las casas uno arriba del otro y diferentes familias. Parece que uno no disfrutara lo que es el aire, lo natural.Pasó el tiempo, ibamos conociendo gente, comenzamos a trabajar, habia una empresa que me tomó, le dije que era aborigen a un ingeniero de una empresa, Colpa, la empresa, el hombre me tomo como algo especial, me dijo lo que tenia que hacer, yo le comente que nosotros estabamos pagando un hotel y queriamos vivir en un espacio, en la obra misma para no pagar nada. Bueno, me dice, vas a trabajar, tener un sueldo, y a la noche por cuidar te quedas como sereno y vas a cobrar otra platita. Trabaje seis meses. despues me llevo a su casa y me enseño a leer y escribir, tres meses, en tres meses aprendi. Mas me entusiasmó. Ya leia los carteles, todo. Mas me emocionaba el leer. me fui a una escuela de noche, hice hasta septimo grado, despues con el tiempo en la comunidad hice octavo y noveno. Me enseño a trabajar muy bien, aprendi un oficio, estuve catorce años en la empresa. El hombre ya era muy mayor, me enseñó a interpretar los planos, a saber electricidad, plomeria, todo. Un dia me dijo voy a dejar la conduccion, porque yo ya soy mayor, vos ya estas preparado para enfrentar la vida. Era un italiano.

Del trabajo a casa

Me recomendo en otro lugar, segui trabajando e iba de mi trabajo a mi casa, no salia. Trabajaba sabado y domingo, casi por diez años. Queria laburar. Me invitaban eh, para asados, pero solo eso. Me compre una casa en Lomas. Vivi poco tiempo, unos diez años. Bueno fui conociendo, me iba vien economicamente, llegue a ser capataz de la empresa. Pero paso que recordaba lo que siempre me dijo mi viejo. No te olvides de tu pueblo, donde te vayas. Y la gente de antes siempre obedecia las enseñanzas de los padres, a uno le queda eso. Me decia, no te conviertas en una maquina de hacer plata. Hacete una persona sencilla, humilde, y tomate tus tiempos, tambien tenes que dejar para hablar con un amigo, con tu vecino, con el projimo. Planificar algo en forma conjunta, buscar algo que nos una. Porque sino no tenes amigos, nada, eso no es la vida. Hay que disfriutar lo que el creador ha dado al hombre, hay que tomar un tiempito para disfrutar. Bueno, entonces por eso yo queria buscar a todos mis hermanos en la provincia de Buenos Aires esparcidos. Andando por la calle, por el centro, uno se encontraba con algunos. Hasta que empezamos a reunirnos. Surgió la idea de buscar un lugar para estar todos juntos. Y que hace falta. Yo tenia conexiones con ingenieros, etc. Decia ¿que se puede hacer?. Porque somos un grupo pero no habia un documento en que constara eso. Hay que orgaizarse legalmente como persona juridica. Y esa persona juridica tiene un poder Nosotros no sabiamos que era una persona juridica. Yo un dia en especial pregunté, me puede presentar esa persona para que nos ayude.Me dijeron no, no esa un persona es un papel, un documento que se llama personeria juridica que dice que ustedes estan todos unificados como hermanos. Con eso vos presentas un proyecto en la gobernacion, en un municipio, y es legal. Con eso van a conseguir lo que ustedes necesitan.
Ocho años para la personeria.

Nos llevo dos años entenderlo, hasta que se logró. Se hizo el estatuto, con mucha ayuda, con muchos hermanos blancos profesionales. eramos unas 90 familias. Se presentaron todos los papeles y porque eramos aborigenes tardó ocho años en salir la personeria juridica. Ocho años, ya era ´90, ´91 y de las 90 familias quedamos tres familias. A nosotros nos decian un monton de cosas, que siempre veniamos otra vez a confiar en lo hermanos blancos, y nos siguen robando, nos siguen quitando tantas cosas. Le dije a mis hermanos que todas las personas no son iguales, hay quienes quieren hacer las cosas justas. Tenemos que estar organizados y cueste lo que cueste tenemos que llegar, el objetivo nuestro es ese y tenemos que demostrar aca se puede.

Al fin, La Plata

Bueno, aca al barrio Malvinas llegue yo solito. Solo, con mi familia, mi señora y mis tres hijos varones. Esto era todo un campo, era como un billar porque habian pasado las maquinas, desmalezadoras. Mis hijos corrían todo el dia, casi no paraban ni a comer, ni a almorzar, se la pasaban jugando, disfrutando el aire. Fue asi que iban cayendo algunos que se enteraron que habia conseguido un lugar en La Plata. ¿Por qué La Plata?. Nosotros buscabamos tierra y no importaba donde, buscabamos donde saliera, se dio aca. El Instituto de la Vivienda y la Direccion de Tierras nos dieron una mano muy grande al hacer los planos, se hizo un convenio con la comunidad. Cuando salio la personeria juridica, empezaron a traer los materiales, los fierros para armar y armamos. Era mucha plata. Vinieron como 80 mil pesos. Nosotros mirabamos el cheque asustados , ¿que es esto, para que?. Decia ahi Instituto de la Vivienda, teniamos que ir a esa direccion, vamos. Fuimos cinco, para preguntar, ibamos asustados. Hasta que fuimos, un edificio grande. Fuimos con el cheque, que nos habia llegado a la comunidad, nos mandaron a tesoreria, nos dicen ah, ustedes son de la comunidad toba, que recien llegaron, si, bueno, este es un cheque, es para comprar los hierros, para hacer las vigas de fundación de sus viviendas, pero esto hay que depositarlo en el banco. "Necesitamos un asesoramiento a fondo" les dije ahi nomas. Como es. Fuimos a ver al director, estuvimos como tres horas, nos explico todo. En los bancos despues nos conocian nos decian cuanto van a retirar. Nos decian toda cosa que usted compra boleta, un clavito, boleta y lo van archivando cuidadosamente. Despues ustedes rinden cuanto quedó, cuanto se gastó, no era una ciencia. Empezamos a trabajar y construimos
Los chalecitos de los tobas

Y si, iba viniendo gente, primero mi tio despues mi cuñado, despues ocho vinieron. esto iba a tener seis manzanas para la comunidad pero como faltó gente quedaron 36 viviendas, te daban la tierra pero tenia que estar gente, al no haber nos jodió un poco. Se pidio la constuiccion de las casas, siempre con los apoyos tecnicos. Nosotros pedimos hacer las viviendas, habia hermanos que no sabian, y como no tenian oficio, les dije, en el transcurso de un año van a ser maestros en construccion, en un año y con eso van a tener un oficio incorporado con una posible salida laboral, era nuestro pensamiento.Estan construidos por la propia comunidad a traves del Instituto de la Vivienda en 1991. El barrio Malvinas empieza en si de 149 a 155, y de 35 a 36, ese es el barrio Malivnas en general, nosotros le pusimos barrio Malvinas, porque en 149 y 32 hay una estancia y ahi dice "Malvinas". Dentro de él está el barrio de los tobas, algunos lo conocen como los chalecitos de los tobas, dentro de este barrio nosotros ocupamos una ha. de tierra. La comunidad esta entre 35 y 36, entre 151 y 152, ese es el barrio de los tobas. es una manzana mas ocho lotes de un frente. Estan construidos por la propia comunidad a traves del Instituto de la Vivienda en 1991. Entonces salieron albañiles, plomeros, gasistas.



Políticos

Hoy la gran mayoria trabajan aunque alguno se metio en su casa y se quedo ahi, entonces viene el politico le dice mirá, ustedes son indios no trabajan buscan el asistencialismo. La misma politica de gobierno, los gobiernos de turno que van pasando, con políticas distintas, pero el asistencialismo sigue. Esos planes jefes y jefas por ejemplo, yo no estoy de acuerdo porque es muy humillante. Dicen tomá 250 y no trabajes porque es un regalo del estado. Yo les digo son descartables entonces no sirven para nada porque al gobierno no le interesa que trabajes, le interesa que consumas nada mas y cuando te necesitan te hacen subir a un colectivo y te dicen anda a aplaudime alla en la plaza, les digo a los que lo aceptan esta bien vos sos libre de hacer lo que quieras pero esta mal, porque de donde venimos somos grandes trabajadores y no puede ser que una familia espere que vengan y le regalen la comida, no sirve, porque mañana esa persona se muere o se va y quien te va a dar. Nosotros somos gente grande responsable, queremos un trabajo y ganar un sueldo digno. Dar educacion an nuestros hijos y que no pasen lo que nosotros pasamos. Yo necesito un salon en serio para trabajar, no para justificar. Hoy somos 36 familias. Unas 250 personas.
El comedor y la huerta

Hace no mucho tiempo hubo bastante crisis y nuestros hijos iban a un comedor aca cerca pero que no era de la comunidad. la gente se la rebuscaba como podía. Un dia vino un asistente y nos dijo por que no teniamos un comedor. yo le dije si usted no nos quiere dar la comida a los chicos no la den, no estan obligados, y si la dan, ustedes toman los datos de ellos, por lo tanto pueden plantear a la municipalidad que baje un poquito mas de viveres, si hay problema no los mandamos, quedamos un poco embroncados. Porque yo conocia un poco el sistema en los comedores cuando se incorporan chicos se les toma los datos y se llevan las planillas. Entonces dije voy a hacer un comedor. Me llevo dos años. Hasta que salio, no habia ayuda de ningun lado. Habia lo que llamabamos primero la olla comunitaria para la comunidad, los que trabajabamos poniamos 50 pesos, 30 pesos, lo que se pudiera, al principio se hacia una sopa. Tortas no habia porque no daba para comprar grasa ni nada. Y se les daba a los chicos. Leche no podiamos comprar `porque era caro. Asi fue surgiendo. El comedor esta aca nomas, en el galpón de la comunidad, se usaba para guardar materiales, ahora se le dio una utilidad muy grande. La idea del comedor era para que los hijos tengan para comer pero los padres y las madres tenian que prepararse y salir a buscar un trabajo. Mucha gente se ha aferrado solo a eso y no es asi. En su momento construimos tambien la huerta sembramos pero en abundancia para comer. Diez años trabajamos en la huerta, despues se agotó, dejamos ahora cuatro años para que vuelva porque era todo orgánico. Para el año que viene estamos pensando en activar la huerta.


Educacion en el barrio

Incorporamos la alfabetizacion, los nueve años. Casi toda la comunidad llegó al noveno grado, querian seguir. Ahora el año pasado incorporamos la secundaria y despues la escuela tecnica para salir con matricula. La gente esta muy entusiasmada con eso y hay mucho esfuerzo. Con la gente del barrio hay una relacion de respeto muy grande, hay un respeto muy alto con los vecinos que no son de la comunidad, y muchos de esos chicos vienen tambien al comedor y a la escuela. Siempre nos planteamos una escuela libre, abierta. A veces hay alguna donacion de los vecinos mas cercanos, para el apoyo escolar.
Los hermanos del Chaco

Alla realmente hoy la gente de nuestra comunidad en El Impenetrable se esta muriendo. Falta agua, hay una sequia muy grande, llega a 45 grados de calor, los animales se mueren, no podés plantar algo que se seca, masacraron nuestro gran monte, llevaron los quebrachos cuando dicen que la riqueza es del estado, pero hay jun acuerdo de los gobernantes mismos y siguen cortando arboles, el quebracho, el jacarandá, los palos mas buenos, el quebracho colorado, el quebracho blanco, el algarrobo negro, blanco, el palo santo, el mora. Un quebracho, un jacarandá que tiene un metro 50 de diametro tarda 300 años para llegar a su tamaño natural. Cuantas generaciones tienen que pasar para poder apreciar eso, que es lo que teniamos nosotros. La gente del lugar tiene que cuidar y defender el lugar pero tiene que haber un apoyo del gobierno. tenemos contacto, si con la gente de alla, pero estan muy abandonados por los gobernantes. En Rosario se levantó un colegio bastante amplio. Hay varios hermanos trabajando, pero alla en el barrio es muy dificil, muchos jovenes estan en el cartoneo, la droga las bolsitas. El sistema de vida es critico. La gente del lugar se acostumbra pero es preocupante, se esta extendiendo,en el barrio toba de Resistencia esta pasando lo mismo, en Saenz Peña, General San Martin, pero este sistema lo han hecho los malos politicos que tenemos.
Partido aborigen

La discriminacion hoy la ves en general, el no tener acceso a la educacion es una discriminacion. Las comunidades originarias, bah originarias es una palabra que yo no la uso porque originarios somos todos nosotros, naciste en un suelo argentino, yo naci aca, somos todos originarios. la palabra originario viene de los hermanos peruanos. Las comunidades aborigenes, decia, han avanzado muchisimo en estos ultimos diez años, en replanteo, en la idea, la vision, organizacion, muchos hermanos han llegado a profesiones, abogados, medicos, tambien hay diputados, concejales en el Chaco, hay un avance importante. Nosotros estamos viendo la posibilidad de armar un partido en la provincia de Buenos Aires, algo a nivel nacional, es muy reciente pero estamos en eso. En la provincia de Buenos Aires se van a juntar los guaranies, los mapuches y los tobas. Estamos hablando a nivel nacional de entre uno y dos millones de personas. Se esta viendo el consenso de todos los hermanos en las provincias. Las etnias se van a unificar. Un partido aborigen. Lleva un proceso bastante largo. Ojala algun dia tambien llegue la unificacion entre los aborigenes y los hermanos blancos, porque yo les digo antes venian por nosotros, ahora vienen por ustedes también.


Fuente: Del Origen

29 octubre 2008

Mujeres contra el maltrato y la discriminación

Son niñas y mujeres jóvenes, pobres e indígenas. Sufren abusos sexuales, discriminación y maltrato cotidiano. Jueces y policías les niegan el acceso a la justicia. El Instituto de Género, Derecho y Desarrollo y la comunidad Qom de Rosario organizaron el 22 y 23 de octubre un Encuentro Interprovincial para visibilizar los casos de violencia de género en comunidades originarias del país y las injusticias sistematizadas por los diferentes poderes del Estado.
Mujeres dirigentas y referentes de pueblos originarios estuvieron presentes los días 22 y 23 de octubre en Rosario, en el marco del Primer Encuentro Interprovincial de Mujeres de Pueblos Originarios por el acceso a la justicia en los casos de violencia de género, organizado por el INSGENAR y la organización comunitaria Qomlasherolga, cuya referente es Ofelia Morales.


“La idea de generar este encuentro surge a partir de trabajar, detectar y denunciar casos de violación a los derechos de la mujeres indígenas y la negación del acceso a la justicia que les hacían cuando ellas iban a reclamar al poder judicial, el maltrato que recibían por parte de la policía y todo el equipo del aparato de justicia. Nos pareció que era necesario crear un espacio para hacer visible estas humillaciones permanentes, tratar de trabajar para que se termine la impunidad y han acudido mujeres de ocho pueblos originarios, pertenecientes a seis provincias. Todas vienen a denunciar y demostrar las dificultades que tienen para acceder a la justicia”, apunta Susana Chiaroti, integrante de Insgenar.


El objetivo es, también, generar una red de mujeres defensoras que dispongan de herramientas jurídicas para defender los derechos de las mujeres de su comunidad en todos los casos de violencia de género. Por ello, este espacio constituye el puntapié inicial de una futura capacitación que el Insgenar y la comunidad Qom de Rosario planifican realizar.


Además de participar mujeres referentes de pueblos originarios, fueron invitados integrantes de organismos del Estado, quienes reflexionaron sobre el rol y la intervención de las diferentes instituciones estatales en tres casos de violencia de género, denunciados públicamente. “Esto pone en evidencia los problemas que todavía subsisten en nuestro país sobre el acceso a la justicia. Además, estos espacios sirven para que las mujeres se junten entre ellas, se articulen también con organismos del Estado y organizaciones sociales para poder modificar estas situaciones. No solo debemos quedarnos en el diagnóstico y en los testimonios de las situaciones aberrantes que sufren las mujeres pobres e indígenas, sino también ver cuáles son las soluciones tanto normativas, como institucionales y políticas” expresa la Dra. Ana González, directora nacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales e Incidencia colectiva de la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación.


“Creo que en nuestro país hay instituciones autoritarias, racistas y sexistas heredaras de gobiernos militares, autoritarios y patriarcales y que nosotros tenemos que ir transformando. Tres mujeres muy fuertes de tres pueblos distintos (mocoví, ava-guaraní y qom) contaron distintas experiencias de haber ido a reclamar justicia y que se les haya negado. Se presentaron en este encuentro en un Tribunal y luego, distintos funcionarios del Estado pertenecientes al Inadi, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y la Defensoría del Pueblo respondieron con recursos que deben ponerse a disposición de ellas para avanzar y que no vuelvan a repetirse estos casos”, explica Chiarotti.


El encuentro funcionó con la modalidad de talleres durante dos días y se capacitó sobre aspectos jurídicos y legales. Se trabajó con el Convenio 169 de la OIT, la Convención de la CEDAW y Bélem Do Para, con el objetivo de “señalar adonde tienen que denunciar cuando sus derechos son violados. Son instrumentos que ponemos a su disposición para que se los apropien”.

Los casos

Tres testimonios de mujeres indígenas y luchadoras dieron cuenta de la violación sistemática a los derechos humanos y a la vida digna que padecen las comunidades originarias en Argentina. Tan solo tres casos fueron necesarios para demostrar de qué manera se le niega el acceso a la justicia a quienes además de ser pobres e indígenas, son mujeres. Ellas denunciaron el maltrato, el abuso sexual, la injusticia y la discriminación sufrida ante diferentes organismos del Estado, algunos de los cuales hicieron acuse de recibo y peticionaron a su favor. Otras instituciones - como la policía y equipos jurídicos dependientes del poder judicial- por el contrario, violaron y profundizaron las aberrantes injusticias padecidas, con fallos absolutorios y discriminatorios.
Los casos de violencia de género en mujeres originarias y las respuestas injustas que les brinda el poder ejecutivo y judicial son cotidianas, profundamente racistas y con un marcado sesgo patriarcal, sobretodo en las comunidades que pertenecen a las provincias del norte del país.


Estos tres casos, públicamente denunciados, son ejemplo de ello.

Caso 1. Primer testimonio
En el año 2003 una niña toba de apenas 15 años fue abusada sexualmente en la localidad del Espinillo, provincia del Chaco, por tres jóvenes criollos. A pesar de los exámenes médicos que constataron la violación, los daños sufridos y las lastimaduras de la niña, los tres hombres blancos fueron absueltos por el poder judicial. “¿Pueden acceder a la justicia las niñas indígenas que sufren abuso sexual?” comienza preguntando Ofelia Morales para después, dar testimonio de lo ocurrido.
“Estos hechos son frecuentes en la zona pero habitualmente se arreglan regalando una vaca a la comunidad y tendiendo un manto de silencio sobre el hecho. Esta vez la víctima, su madre y otros jóvenes de la comunidad se mantuvieron firmes, dijeron sentirse colectivamente humillados, algunos de ellos hicieron 80 km en bicicleta para pedir ayuda a la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación. La niña fue representada por un defensor de oficio mientras los acusados contrataron abogados especializados. El 31 de agosto del 2004, el juez Ricardo Gutierrez, actuante en la Cámara 2da en lo Tribunal de Roque Saenz Peña dicta sentencia. Los acusados quedaron absueltos de culpa y cargo. La justicia dejó de lado: la declaración de la víctima a la que señala como “tímida y apocada”; el informe médico que determina lesiones, constatando también que la víctima llegó con manchas de sangre y conmocionada; el informe del médico forense efectuado 72 horas después y que corrobora el certificado médico anterior; el testimonio de tres personas que observaron los hechos. Estos testimonios fueron desechados por motivo de discriminación racial. Para descalificar la demoledora prueba en contra, el juez utiliza argumentos basados en prejuicios sexistas, además cruzados por la desvalorización por la pertenencia étnica racial de la víctima. La fiscalía confunde el delito de violación con la violencia sexual que puede estar presente en un acto consentido, por lo cual la violencia es un dato que resulta indiferente.
El caso llega a conocimiento de Insgenar y CLADEM quienes toman contacto con la familia y presentan una comunicación al Comité de Derechos Humanos de la Naciones Unidas, quienes aceptan el caso y actualmente está en tratativas.”

Caso 2. Segundo Testimonio
Dora Salteño es la presidenta de la comunidad mocoví de Colonia Dolores y es quien, frente al tribunal de funcionarios del Estado, presentó el caso de una niña de la comunidad que luego de ser violada, fue arrebatada de su núcleo familiar por orden del poder judicial. Posteriormente, fue institucionalizada en diferentes hogares de menores de la Pcia. Santa Fe y Buenos Aires.
“En el 2006 tuvimos un caso de violación de una niña de 9 años, que fue el primero en la comunidad. La mamá fue quien la llevó al centro de salud, muy asustada. La enfermera que estaba de guardia la llevó a un hospital donde estuvo internada durante tres días sin que la familia cercana pudiera visitarla, ya que la policía le negaba el permiso. La nena fue dada de alta y a los 2 días el juzgado la traslada al Hogar Casa de la Niña en Santa Fe. Desde la comunidad siempre se tuvo contacto con el hogar para ver como estaba la niña. El 9 de noviembre me expreso por medio de una nota al juez como guardadora de la menor hasta que se resuelva el caso. El 12 de noviembre se eleva una nota a la Coordinadora de la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia firmada por las distintas instituciones de la localidad y la comuna, donde en la misma le solicito la intervención de ella para otorgar la guardia provisoria de la menor a mi, hasta tanto se resuelva la situación legal de la nena. El 17 de noviembre el juzgado otorga la guardia provisoria por 25 días, plazo en el cual se deberá definir el grupo familiar a largo plazo. Por disposición de la jueza interviniente la niña no puede regresar a su familia biológica ni a la comunidad. Durante los meses de diciembre y enero empieza un proceso de acercamiento entre la niña y una familia de Rosario.
El 22 de enero recibo una cédula del juzgado donde se hace mención que la nena debe ser trasladada al mismo para hacer contacto con las señoras que la iban a adoptar y el 2 de febrero me presento con la niña donde esa misma mañana es llevada a Buenos Aires por una familia. Como la niña no se adapta, es devuelta quedando a disposición del juzgado de menores de Santa Fe. Hasta el 8 de febrero se desconocía el paradero de la niña, quien además tenía una hermanita de 4 años a quien también la jueza ordenó retirarla de su grupo familiar, ya que, según ella, la comunidad no ofrecía garantías para que la niña este allí. El 22 de febrero se solicita el paradero a la jueza sin obtener respuestas favorables. Se solicita la intervención de la Secretaría de Derechos Humanos y la Defensoría del Pueblo. Se sabe oficialmente que la niña se encontraba en un hogar en la localidad de San Genaro. El 13 de marzo la jueza resolvió finalmente otorgar la custodia definitiva a su grupo familiar.”

Entrevistada por el portal enREDando, Dora Salteño afirma que la “jueza avasalló todos los derechos de la niña. La quitaron de la comunidad diciendo que no ofrecía garantías para el cuidado de la niña. Fue llevada a la Casa de la Niña, luego a un Hogar en Buenos Aires totalmente distinto a nuestra cultura, donde estuvo 3 días, fue devuelta nuevamente al juzgado, no nos decían el paradero de ella y estaba en un hogar en San Genaro. Estuvimos cinco meses con este caso, hasta que finalmente logramos que la jueza lo revea y finalmente la niña sea devuelta a su comunidad. Además, ella tenía una hermanita a quien también se le ordena que se la separe de su familia”.
Los cinco meses de lucha por la restitución a su familia estuvieron plagados de dolor ante la prepotencia de la justicia de menores. “Tuvimos muchos días de lucha y sufrimiento de la comunidad, allá somos muy unidos. La justicia debe ver que somos distintos por nuestra cultura. Creo que estos encuentros son importante porque aprendemos de otros testimonios”, finaliza.

Caso 3. Tercer Testimonio.
Leonarda Chavarreta es cacique de la comunidad Ava Guaraní de Pocitos, provincia de Salta. Su reclamo ante la justicia fue por cinco hectáreas de tierra que le pertenecía por generaciones, pero de los jueces solo obtuvo maltrato y violación a las leyes que defienden los derechos indígenas.
“El Sr. juez me dijo que los indios eran indios y nunca van a levantar la cabeza. Discutimos y plantee el tema de las leyes indígenas. Inmediatamente fue a la radio y a los canales. No hay respeto a los derechos indígenas. Nosotros estamos organizados pero no somos respetados. He llegado a tener un caso muy grande con una condena de 1 años y seis meses, he recurrido a los derechos humanos a nivel nacional y provincial y al inadi y no he tenido respuestas. Me ha agarrado una depresión por la condena. Cai en cama y me tuvieron que operar. Decían que tenía un cálculo en la vesícula pero no era así. Esto era la lucha que reclamamos. Todos los caciques tenemos causas. Todos estamos procesados. Ningún cacique es libre en este momento. Llega una intimación y tenemos que salir a declarar. Tenemos un derrame de sangre en una comunidad wichí a 6 km adentro de Tartagal, murieron varios hermanos.”

Leonarda expresa: “Gracias a dios ha sido expropiado mi terreno, pero ahora estoy esperando que salga un solo título propietario. Todos necesitamos la tierra, también mis hermanos criollos. Soy la única en la provincia de Salta que he logrado esta expropiación de tierra. Ahora estoy esperando que me llame el juez. En mi comunidad soy docente bilingüe y peleo por los niños indefensos. Esa es la lucha mía. Además tenemos una persecución total, la mayoría de los caciques tenemos juicios, dos por tres nos llaman a declarar. Es una lucha indígena por la tenencia de las tierras. El Estado no respeta el derecho cultural de los pueblos indígenas, sin embargo nosotros respetamos las causas judiciales, siempre vamos a declarar, pero el Estado no cumple con la legislación nacional. Es nuestro derecho a la vida, estamos vivos, estamos peleando, nos estamos jugando la vida, porque estamos peligrando que nos maten. Somos las raíces y nos quieren destroncar, pero nosotros buscamos una integración social. Nuestro rostro nos dice que somos indígenas”, puntualiza con firmeza Leonarda Chavarreta.

Los tres testimonios reflejaron la dureza que en cifras muestra la dimensión de una problemática. Esta vez no hicieron falta los números, sino las palabras de historias de vida que sufren con el cuerpo la marca de la discriminación, tristemente naturalizada en la sociedad y en los estamentos del Estado. Un reclamo justo por la tierra y la criminalización de esa protesta; la apropiación de la vida de una niña mocoví por parte de la Justicia de menores y el fallo discriminatorio de un juez que no dudó en dejar en libertad a tres hombres que violaron a una nena qom, son las voces latentes que se multplican en otras, anónimas y silenciosas que en distintos partes del país, piden y seguiran pidiendo por justicia.

Nota original publicada en enREDando

22 septiembre 2008

El primer médico toba graduado en Cuba


Resistencia, Chaco. “Este título me enseña que todo llega para el que sabe aguantar y esperar”, afirma Julio Argentino González, quien aprendió las primeras letras debajo de un algarrobo y hoy es médico recibido en la Escuela Latinoamericana de Medicina de Cuba. El diario Norte le realizó un reportaje que se reproduce a continuación.

“El indio debe decirle no a la ignorancia”, dijo González. “Antes perdimos contra los blancos porque teníamos como única arma la flecha. Hoy, si seguimos teniendo como única arma la ignorancia, vamos a seguir siendo perdedores”. Observa que desde el punto de vista social el Chaco tiene todavía muchas heridas abiertas, cuyo cierre es responsabilidad del gobierno, en gran medida. “¿Dónde coloca un médico la venda? Donde están las heridas. ¿Dónde debe colocar el gobierno sus vendas? Donde están las heridas abiertas”, consigna.

¿Cuál es el recuerdo imborrable que usted tiene de su infancia, en el barrio Mapic?

—El recuerdo imborrable que tengo de mi niñez es un árbol de algarrobo que había allí. Siento dolor porque ya no está. Lo arrancaron. La historia de ese árbol era también mi historia, la historia del barrio, la historia de muchos, de quienes nacimos y crecimos en ese lugar. No fue casual que el barrio mismo tomara de ese árbol su nombre. Mapic, en toba, significa algarrobo. Le quiero rendir mi homenaje a ese algarrobo, que ya no está porque tal vez necesitaban hacer una casa en su lugar.

 

—¿Por qué tenía tanto valor ese algarrobo para su comunidad?

—El barrio Mapic, ubicado entre las rutas 16 y 11, en Resistencia, se formó con familias que migraron desde Pampa del Indio, Las Palmas, La Leonesa y otros lugares del interior. Se pusieron de acuerdo y se juntaron en ese sitio. Cuando nací, el 9 de julio de 1978, razón por la que me pusieron Julio Argentino de nombre, no vivían más de quince familias en ese asentamiento. No había nada de nada. Nuestro ‘salón social’ era ese algarrobo. Allí se hacían las reuniones y se tomaban las decisiones importantes. Ese árbol era el cabildo de la comunidad. Cuando no existía la iglesia evangélica, las reuniones de ese culto se hacían a la sombra de ese árbol. Como tampoco teníamos escuela, pidieron un maestro que viniera a enseñarnos. Las clases, obviamente, se daban debajo de ese algarrobo. Así que ese algarrobo fue mi primera escuela. Nunca me olvidé de ese algarrobo, de ese ‘mapic’ debajo del cual un maestro me enseñó las primeras letras.

 

¿Cómo sigue la historia de su evolución escolar?

—En determinado momento, los evangelistas construyen un local y vamos todos allí, para las clases. Como el número de alumnos aumentaba y éramos de diferentes grados se hicieron más aulas, con chapa y cartón. Un día vino una tormenta que se llevó todas las chapas y durante un tiempo nuestra escuela fue una choza de barro y paja. Cuando yo llegaba al final de mi ciclo primario empezó a construirse la actual escuela 983 Cacique Moreno.

 

Así como guarda buenos recuerdos de aquel algarrobo, ¿de qué maestra guarda igual recuerdo, un grato recuerdo?

—Especialmente de la señorita Rosario Bentolila.

 

Nunca repitió de año en el nivel secundario, tampoco se atrasó en su instrucción universitaria, en Cuba, pero sí repitió grados en la escuela primaria. ¿Por qué esa especie de fracaso en la primaria?

—Eramos muchos en casa y tenía que ayudar a mi padre a mantener la familia de la manera que mejor sabe hacerlo el indio: cosechando. Íbamos de cosecha en Pampa del Indio, Basail y otros lugares. Después mi padre, Leonardo González, puso una ladrillería y yo a trabajar con él. Cuando las cosas no andaban bien iba a estibar cueros de vaca en un gran galpón que había sobre la ruta 11. Incluso llegué a trabajar de peón durante la construcción de la actual escuela 983 Cacique Moreno. En el libro histórico del establecimiento hay una foto donde se me ve con una bolsa de cemento al hombro. Por todas estas cosas se me hacía muy difícil estudiar, y por eso repetí algunos grados. No me avergüenza reconocer, porque tuve mis motivos, que terminé la escuela primaria a duras penas y a los golpes.

 

Con tales golpes encima, ¿cómo se animó a seguir estudiando, una vez terminada su instrucción primaria?

—Dicen que la curiosidad es la madre de todas las ciencias. Lo que me motivó fue la curiosidad de saber cómo era por dentro una escuela secundaria. Escuchaba a chicos mayores que yo, estudiantes secundarios, hablar de lo difícil que era. Algunos hasta decían que era doloroso. Pero yo tenía un hermano que iba al colegio Lorenzo Winter de Villa Elba, y le iba bien. Me dije: ‘Si mi hermano puede, ¿por qué yo no? También voy a poder’. Pude, porque jamás supe lo que es repetir un curso. Hice mis estudios secundarios en la Escuela 40 Explorador Ramón Lista, de Villa Río Negro. Quedaba a unos cinco kilómetros de distancia, de modo que todos los días hacía unos diez kilómetros para estudiar. La mayoría de las veces iba a pie; cuando conseguía bicicleta, en bicicleta; cuando llovía, en colectivo. Felizmente, en 1997 recibí mi ansiado título secundario.

 

El ex director del Cifma, de Sáenz Peña, profesor Germán Bournissén, recordó que usted fue alumno de esa institución. ¿Cómo se dio su incorporación, como estudiante, de ese establecimiento?

—Con el título secundario en la mano, me dije: ‘En la escuela me enseñaron operaciones matemáticas que jamás aplicaré, me inculcaron los versos en latín de Virgilio y hasta el régimen de lluvia del río Nilo, el cual no sé a quién le importa. Ahora me voy a dedicar a algo que considero verdaderamente importante: aprender la cultura de mi pueblo’. Así que fui a Sáenz Peña y me inscribí en el Centro de Investigación y Formación de Maestros Bilingües. Durante tres años, hasta el año 2000, estudié allí. Fue cuando estuve a punto de graduarme que me llegó el ofrecimiento, a través del director Germán Bournissén, de una beca a Cuba. Tenía, ante mí, la gran posibilidad de estudiar Medicina en La Habana.

 

¿Qué significó para usted la noticia del ofrecimiento de una beca?

—Motivó en mí una suerte de revolución emocional. Para entonces ya estaba casado, y con un bebé en camino. Irme significaba separarme de mi esposa durante varios años y ver a mi hijo, o hija, vaya uno a saber cuándo. Era una decisión tremendamente difícil la que debía tomar. Después de mucho meditar y de hablar con mi esposa, decidimos que por una oportunidad histórica como ésa valía la pena sacrificar unos años. Escribí a la Casa de Solidaridad Resistencia-Cuba para comunicarles que aceptaba la beca. Así fue como un día del año 2000 llegué a La Habana con mis sueños de médico. Cuando me di cuenta ya estaba instalado, como pupilo, en la Escuela Latinoamericana de Medicina, con mi uniforme y mis libros provistos por el gobierno cubano.

 

—¿Contra qué debió luchar Julio Argentino González, en Cuba?

—Los cubanos me hicieron sentir como en su casa, el gobierno no me molestaba para nada, mis compañeros no me discriminaban por ser indio y al estudio lo tenía controlado. Mi principal enemigo era extrañar horrores mi tierra, mi gente, mi esposa y mi hija, a quien conocí recién cuando estaba en segundo año. Sufría horrores y algunas veces quise abandonar todo. Pero abandonar hubiese sido traicionar la confianza de los que creyeron en mí y, sobre todo, traicionarme a mí mismo. De los cinco mil estudiantes que tenía la Universidad, centenares eran africanos o latinoamericanos. Ellos también estaban lejos de casa, como yo. Y aguantaban. ¿Por qué yo iba a abandonar? Seguí adelante, hasta que recientemente, como se dice, vi la luz al final del túnel. Me recibí de médico. Este título me enseña que todo llega para el que sabe aguantar y esperar.

 

¿Y ahora?

—Me dieron, como es práctica, diez ramas de la medicina, de las cuales tengo que elegir una para especializarme. Pero antes de emprender esta carrera final de especialización debo hacer una pasantía previa, como médico general integral, durante un año y seis meses. Así que ahora regreso a Cuba para esa pasantía de un año y medio. Tendré en la provincia de Cienfuegos mi consultorio, me asignarán una cantidad determinada de familias que atender y me darán una buena provisión de medicamentos. En Cuba la salud, como la educación, está bien, no la economía, por el bloqueo norteamericano, un bloqueo realmente inhumano.

 

¿Y después?

—Transcurrido ese año y seis meses de práctica seguiré la especialización. Ya me he decidido por una de estas tres especialidades: Medicina Interna, Ortopedia o Epidemiología. Llegado el momento elegiré una de ellas. La especialización dura tres años. De modo que entre la práctica y el curso final de especialización, todavía me quedan unos cinco años de permanencia en Cuba.

 

¿Y finalmente?

—Escucho, entre mis compañeros estudiantes, que algunos ya están planeando ir a ejercer en países del Primer Mundo, como Canadá, Francia y Estados Unidos, para ganar mucha plata. Yo quiero ejercer mi profesión aquí, en el Chaco. En esta provincia, en materia sanitaria, todavía quedan muchas heridas por cerrar. Aunque cerrar heridas como la desnutrición y la tuberculosis no es responsabilidad del médico sino de otros actores de la sociedad, comenzando por el gobierno. Estoy de acuerdo con aquel médico que dijo que la tuberculosis no se cura con medicamentos, se cura con trabajo. ¿Qué puede hacer el médico sino actuar sobre un hecho ya declarado? El que tiene que dar trabajo, salud y educación es el gobierno, porque para eso el pueblo le da dinero, a través de sus impuestos. ¿Dónde coloca un médico la venda? Donde está la herida. ¿Dónde debe colocar el gobierno sus vendas? Donde están las heridas abiertas. 

Textos de Vidal Mario • Foto de Marcelo Cáceres

Fuente: Diario Norte


23 julio 2008

Recordatorio de la Masacre de Napalpí

En la provincia de Chaco se recordó, el pasado 18 de julio, la Masacre de Napalí ocurrida hace 84 años cuando un centenar de indígenas fueron ultimados por fuerzas gubernamentales y grupos armados por los terratenientes, que reprimieron una protesta por mejores condiciones de trabajo. El acontecimiento fue una de las grandes manchas de sangre argentinas y su recuerdo constituye un acto de reconocimiento, luego de años de haber sido silenciado por la "historia oficial" .
El recordatorio fue en Colonia Aborigen con el descubrimiento de una placa y palabras en nombre de las comunidades aborígenes a cargo de Mario Fernández del Instituto del Aborigen Chaqueño, y el intendente de Machagai, Héctor Justino Vega.
Luego habló el gobernador Jorge Capitanich quien se comprometió a levantar un monumento en el lugar exacto de la masacre en memoria de las víctimas de esa salvaje matanza e instó a toda la población a comprometerse a establecer las condiciones para el rescate de la memoria colectiva ratificando desde el gobierno las políticas de derechos humanos como política de Estado.
“He estado en este lugar muchas veces y seguiré estando” dijo. “Cada uno de ustedes son mis amigos, mis hermanos, son el pueblo más valiente, más tenaz que tienen el orgullo de reivindicar su propia historia que fue avasallado y discriminado por muchos gobiernos”. “Hoy tienen en el gobernador un hermano y un servidor”, expresó emoción.
También ratificó su compromiso con en el fortalecimiento de las institución del IDACH con el fondo adicional en cuotas, destacando la designación por primera vez de 128 agentes sanitarios bilingües, la educación intercultural, nuevos centros de salud, 30 nuevos Centros de Integración Comunitaria, el fortalecimiento de la Atención Primaria de la Salud, la duplicación de la compra de la cantidad de leche paran los niños y madres y el consiguiente aumento de las partidas presupuestarias de transferencias a 10 millones de pesos para el organismo.
“Les pido perdón porque durante estos 6 meses de gobierno hicimos un gran esfuerzo pero no el suficiente para reparar la situación de abandono en la que están”, se disculpó Capitanich ante los aborígenes.
Tambien estuvieron, entre otros, el intendente de Quitilipi, Alfredo Zamora y Victorio Ramírez, miembro de las comunidades indígenas.
Luego se entregaron placas en reconocimiento a los hermanos indígenas por haber impulsado la Ley del Aborigen 3258 Comisión de los Seis: Orlando Sánchez, Nieves Ramírez, Valerio Nicolás, Sebastián Tomas, Francisco Matorras y Memecio Coria.
Como broche actuó el Coro Toba Chelaalapí, el grupo de Teatro ‘Memorias de Nuestro Pueblo‘, la academia de Danzas Folclóricas Amauta, el grupo Los Hijos del Hijo y Tonolec, dúo de música electrónica basada en canciones tobas, integrado por Diego Pérez y Charo Bogarín.


La historia de la Masacre de Napalpí en las escuelas
Integrantes de la Coordinación de Educación Bilingüe Intercultural del Ministerio de Educación, con el apoyo del Programa Plurilingüe, dependiente de la Subsecretaría de Educación de la Provincia del Chaco, realizarán visitas a las escuelas chaqueñas como una manera de dar a conocer y recordar la denominada Masacre del pueblo indígena de Napalpí. El objetivo es empezar a hablar en los establecimientos escolares de lo ocurrido el 19 de julio de 1924, cuando 200 pobladores tobas y mocovíes de este pueblo cercano a Quitilipi, fueron masacrados por la policía por negarse a seguir siendo explotados.
La modalidad de las visitas a las escuelas comprende la presentación y proyección del CD “Napalpí, memorias de la Masacre”, editado por el Museo del Hombre Chaqueño, dependiente de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia y del Centro de Documentación e Información Educativa de esa Subsecretaría.
Este audiovisual contiene sugerencias para trabajar en el aula, docentes y alumnos.“Nuestra idea es generar el debate y la reflexión, para concientizar a través de la educación y la información sobre lo que ocurrió con nuestro pueblo indígena en Napalpí, para que nunca más haya una matanza”, coincidieron los docentes que están a cargo la exposición.


fuentes:
Chaco día por día
Diario Norte

15 julio 2008

Nuevos delegados tobas ante el INAI

El pasado 3 de julio se eligieron en Rosario nuevos representantes provinciales para el Consejo de Participación Indígena (CPI) que depende del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.

Los delegados duran tres años en sus funciones y esta es la segunda vez que se elijen, el representante anterior, Oscar José, finalizó sus funciones el 19 de mayo pasado.

Los representantes son los responsables de llevar los reclamos que sus respectivos pueblos tienen al INAI, gestionar proyectos y becas, y procurar, junto con los demás representantes y el INAI, resolver las necesidades que cada uno de estos pueblos tiene.

La resolución 94/2008 establece que pueden presentarse a la asamblea electiva todas aquellas comunidades que tienen personería jurídica del Registro Nacional de Comunidades Indígenas (RENACI) y las que tienen personería jurídica de la provincia a la cual pertenecen. Son estas mismas comunidades las que deciden, libremente, la forma de elección del representante.

Tras una asamblea que comenzó a las 10 y finalizó a las 18 fue elegido como representante titular, Alfredo Angel, de la comunidad toba de barrio Rouillón de Rosario y como representante suplente, Agustín Selverio, de la comunidad toba de la ciudad de Santa Fe.

Además de los funcionarios nacionales, se encontraba en la Sala Lavarden, Raúl Britos, director Provincial de Pueblos Originarios y Equidad, quien explicó que, aunque la provincia no tiene participación en la asamblea que depende del INAI, el organismo a su cargo colaboró y acompañó el proceso ya que "es un derecho más que importante que tienen los pueblos originarios”.
“Con muy buen criterio, el INAI, articula con las provincias estos procesos, pero quien define la metodología, las resoluciones, es el INAI. Por lo tanto, lo que hacemos, desde la Dirección Provincial, es acompañar y apoyar fuertemente esta gran oportunidad de participación de los representantes de los pueblos, que son elegidos en asamblea por todas las comunidades de los pueblos de la provincia de Santa Fe”, detalló.
“Santa Fe tiene unas 112 comunidades pertenecientes a dos etnias mayoritarias, tobas y mocovíes, y estamos trabajando en la aplicación de las leyes que existen y que procuran la mejor calidad de vida de estas poblaciones”, añadió.

Por su parte, Alfredo Ángel, elegido representante del pueblo toba de la provincia de Santa Fe para el Consejo de Participación Indígena, declaró: "El compromiso que tengo conmigo y con la comunidad tiene tres puntos: fortalecer las instituciones como cooperativas, centros comunitarios y todo lo que sea a nivel de las ONG. Conseguir más capacitación para los jóvenes, poder gestionar más becas. El tercer punto tiene que ver con el tema tierras, salud, viviendas y seguridad. Llevar adelante estas mejoras es el compromiso que tengo con la gente".


Fuente: El Ciudadano On line